Pa ti

Hermosa,

No te escribo aquí hace rato. Creo que después de España apenas tuvimos tiempo para hablar antes de tu viaje aquí a Spokane y San Diego, y después de eso hemos venido hablando por teléfono—y el semestre comenzó para mí, lo cual cambió mi dinámica de escritura… mi tiempo.

Pero a raíz de una de nuestras conversaciones en estos días, o de muchas de ellas, se me vino a la mente un escrito que leí hace unos años y he querido compartir contigo. Me gustaría saber qué te parece, hablar de él, otro tema para hablar. :=)

Hay que amasar el pan. Hay que amasar el pan con brío, con indiferencia, con ira, con ambición, pensando en otra cosa. Hay que amasar el pan en días fríos y en días de verano, con sol, con humedad, con lluvia helada. Hay que amasar el pan sin ganas de amasar el pan. Hay que amasar el pan con las manos, con la punta de los dedos, con los antebrazos, con los hombros, con fuerza y con debilidad y con resfrío. Hay que amasar el pan con rencor, con tristeza, con recuerdos, con el corazón hecho pedazos, con los muertos. Hay que amasar el pan pensando en lo que se va a hacer después. Hay que amasar el pan como si no fuera a hacerse nada, nunca más, después. Hay que amasar el pan con harina, con agua, con sal, con levadura, con manteca, con sésamo, con amapola. Hay que amasar el pan con valor, con receta, con improvisación, con dudas. Con la certeza de que va a fallar. Con la certeza de que saldrá bien. Hay que amasar el pan con pánico a no poder hacerlo nunca más, a que se queme, a que salga crudo, a que no le guste a nadie. Hay que amasar el pan todas las semanas, de todos los meses, de todos los años, sin pensar que habrá que amasar el pan todas las semanas de todos los meses de todos los años: hay que amasar el pan como si fuera la primera vez. Habrá que amasar el pan cuando ella se muera, hubo que amasar el pan cuando ella se murió, hay que amasar el pan antes de partir de viaje, y al regreso, y durante el viaje hay que pensar en amasar el pan: en amasar el pan cuando se vuelva a casa. Hay que amasar el pan con cansancio, por cansancio, contra el cansancio. Hay que amasar el pan sin humildad, con empeño, con odio, con desprecio, con ferocidad, con saña. Como si todo estuviera al fin por acabarse. Como si todo estuviera al fin por empezar. Hay que amasar el pan para vivir, porque se vive, para seguir viviendo. [Vivir]. Amasar el pan. No hay diferencia.

Leila Guerrero

Caro hermosa: me ha encantando estar conociéndote ya por más de un mes, y espero con ilusión seguir hablando contigo y conociéndote más — y aún más emoción de poder verte aquí en Spokane y estar contigo aquí y en San Diego en menos de un mes. Me pareces una mujer hermosa en todos los sentidos. Me hace sonreír hablar contigo, y me gusta mucho pensarte. Quiero imaginar que te doy muchos besos.

Pero ahora —y ahora, más bien– poco antes de tu viaje a España, quería dejarte aquí este corto mensaje, para que sepas que espero que sea maravilloso y aún más maravilloso de lo que esperas. !Qué sea una celebración especialísima de sus doscientos años!

De aquel cuadernito en el que escribí hace ya 21 años leí hoy (ayer ya) unas páginas, que no valían la pena ser leídas. Hacia el final de las páginas escritas estaba lo que escribí en Andalucía –en Granada y en una playa pequeña a la que fui y cuyo nombre, ya verás, ahora sé. Me encontré dos pequeños dibujos simples que comparto contigo, a manera de deseo de que muchas cosas tengan para ti en este viaje una cierta belleza sencilla que intuyo que te gusta.

te voy a pensar mucho.

te mando muchos besos.

mucho. muchos.





Caro: me encontré por fortuna la grabación de abajo, que yo había grabado hace como año y medio, en un show en Nashville, y de la cual me había olvidado. El artista se llama Cory Branan y su música me encanta. De hecho, te recomiendo su álbum Adios. Es medio, o muy, country. El dice que a medio camino entre el punk y el country — y esto tal vez no lo sabes, pero el punk me gusta tanto o más que la música tropical (que creo que tienes la impresión de que es mi preferida). El show fue mediocre. Era en un sitio pequeño pero muy icónico en Nashville, The Bluebird Cafe. Fue mediocre porque su hijito, como de tres años, quería estar en el escenario. Muy lindo una canción, pero no tres tirando a cuatro.

Al final del show me le presenté. Mi amiga Allison, que había venido conmigo, me animó a hacerlo. Resulta que yo había sabido de él porque en un vuelo de Delta busqué música Country y apareció Adios. Y era simpático que así hubiera sabido de él. La historia le encantó, me dió su email, hablamos de una cosa que yo no sabía –del “duende” del que hablaba el poeta García Lorca’–, y me dijo que le escribiera. Yo le escribí un email sustancial al que nunca respondió.

El caso es también que yo no sé que tiene esta canción que te pongo aquí abajo, pero la siento cerca. Se llama All the rivers in Colorado, y es como si me estuviera hablando al corazón. Es raro. Luego hablamos de ello y ella. Adiós.



Can’t wait to video with you, Carolina! 🙂

Hay cosas que no se dicen (igual) en español (y viceversa, claro), y ésta es la quiero decir.



Hoy, dos videos 🙂 EL primero te lo dejo en link para sorprenderte: https://youtu.be/dpiBMVGdFvc?t=69

Me acordé de algo, y me dieron ganas de mostrártelo. Luego te haré saber que está acá. Se trata de este video que hice hace unos años en un taller que hice en la U. Lo titulé What We See, y me gustó mucho — hacerlo y el proceso (será el comunicador social en mí que nunca he dejado de ser.. sabías eso cierto?).

Así comienzo a contarte de las cosas que yo hago en filosofía — y que estoy seguro que vas a ver no son extrañas para ti.



Carito, esto es solo para ti. Otro sitio para escribirte cosas que solo los dos vemos.

Silent Hill. Native americans from Spokane, Washington. Descendants of the Chief Spokane Gary.

Por lo pronto te comparto esto que presencié anoche. Fui a ver un documental, Rumble, que era sobre la presencia e influencia de los indígenas estadounidenses en la música gringa: rock, blues. Aparte de lo mucho que aprendí, resultó que tenían a unos grupos que se presentaban antes y después de la función. Esta fue una de cuatro canciones que grabé.